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"!Ay de vosotros, escribas
y fariseos, hipócritas! porque diezmais la
menta y el eneldo y el comino, y dejais lo más
importante de la ley; la justicia, la misericordia
y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de
hacer aquello.!Guias ciegos, que colais el mosquito
, y tragais el camello!" (Mateo 23:23-24)
- El Señor está hablando
duro de los judios religiosos de aquella
época. En este capítulo dice 8
!Ay! en los versículos (V.
13, 14, 15, 16, 23, 25, 27 y 29)
- Este no es el único pasaje
en la Biblia donde Dios dice !Ay! al hablar de un
tema y referente a ciertas personas. !!Que terrible
es que Dios diga Ay de álguien!!. El corazón
de Dios se duele por el pecado de esa persona.
- Dios se lamenta porque álguien
está pecando y lo disfraza de verdad
a la vez que se enorgullece de eso (ceguera
espiritual)
V.23.-
El quinto Ay de Mateo 23
hace referencia al diezmo y al dar a Dios. Es impresionante
como detrás de dar podemos esconder
pecados y falta de compromiso.
- Hay gente que da porque son generosos,
pero hay gente que da para calmar la conciencia.
- El Señor nos habla del dar,
pero se fija en lo pequeño, en las
cosas pequeñas que se dan.
- Los fariseos daban lo pequeño
y se olvidaban de lo importante. El ser humano
tiende a veces a fijarse en minucias y sin
embargo lo que es importante en realidad lo tiene
un poco de lado .
- No he oido de nadie que
al morir diga: "No
estuve suficiente tiempo en la oficina, o en el
trabajo". Pero si he oido de muchos
que se lamentan de no haber estado más
tiempo con los hijos, con su esposa,
o de no haber servido al Señor.
- Los fariseos cumplían
con lo externo y estaba bien
"esto es necesario hacer" pero
se olvidaban de lo que Dios quiere en realidad "sin
dejar de hacer lo otro".
V.24.-
Este pasaje debió causar risa entre
los oyentes. Entre los animales inmundos el más
pequeño era el mosquito (Lev
11:20-21) (insecto) y el mayor era
el camello (Lev 11:4).
Los fariseos para evitar tomar mosquitos
colaban las bebidas con una gasa para así
evitar comer un mosquito por descuido. Jesús
por eso dijo "Colais
el mosquito y tragais el camello". Jesús
tenía sentido del humor. Esto nos
ocurre cuando se pierde en sentido de la proporción.
Es interesante que Dios compara
la Justicia, la misericordia y la fé
con especias: menta (hierba buena), Eneldo
(hinojo) y comino. Las tres son olorosas,
se necesita poco de ellas para dar sabor, sin ellas
la comida pierde calidad.
- El mundo está falto
de justicia, misericordia y fé, y la iglesia
debe estar llena de lo que el mundo no tiene.
1. Justicia.-
Es un atributo de Dios. Es dar a cada uno
lo que le corresponde. Está muy relacionada
con la verdad, porque la mentira colabora con
la injusticia. La persona que es verdaderamente
justa primero se aplica justicia a su propia vida.
2. Misericordia.-
Es un atributo de Dios y debe ser una de las virtudes
del hombre. Es la compasión que nos
lleva a ayudar al débil, es ponerte
en el lugar del que te necesita y ayudarle,
es tomar el lugar del otro e intentar
que el otro lo pase lo menos mal posible.
En cierto sentido es lo contrario
de la justicia, ya que es darle a la gente lo
que no se merece, ya que si aplicamos directamente
la ley todos merecemos la condenación. La
misericordía es la única razón
por la que Dios quiere que seamos injustos.
3. Fe.-
Es confianza en una persona o en su palabra.
En la Biblia se refiere a la confianza en Dios y
en su palabra. También es lealtad
hacia álguien (fidelidad).
Es creer en Dios y que a pesar de
que lo que nuestros ojos ven, poder ser justo y
misericordioso.
Historia
José el Fariseo
- José cumplia con
todos los ritos. El trataba de agradar a
Dios.
- Como tenía un campo apartaba
de cada fruto y diezmaba fiélmente.
- Un día cosechaba algunos
de lo frutos pequeños, los que no
eran los principales de una comida, estuvo cosechando
algunas especias. Cosechó menta, eneldo y
comino y se dirigió al templo para entregarlo.
- Mientras se iba hacia el
templo el buen olor que daba cada una de
estos frutos golpeaban su nariz, y pensó:
- "Que ricaes la hierba buena, que buen sabor
que da a la comida. Los sacerdotes podrán
disfrutar de esta hierba buena que les traigo. !Como
cambia el sabor de un plato si tiene hierba buena.
Cambia igual que cambia una ciudad que
tiene un juez injusto y se pone uno nuevo
y este nuevo es justo. A partir de ahí se
restablece la seguridad, los ladrones
se van , los explotadores comienzan a ser más
juestos por miedo al castigo, y todos reciben el
beneficio de la justicia del juez.
- Olió el hinojo (eneldo)
y pensó:
- "Que dulce sabor anisado
tiene esta planta, que sabor tan rico le da a la
ensalada, y después de comerla el sabor
permanece en la boca. El eneldo siempre deja
un buen sabor de boca. Es como si en una casa
donde nunca se respeta a nadie, y donde todo son
exigencias, de pronto llega álguien
que empieza a tener misericorida, comienza
a aceptar a los débiles, a perdonar
cuando le ofenden, es dar oportunidades
a aquellos que nadie acepta, y cuando esas personas
se ven tratadas bien, se les queda un buen sabor
de boca , por mucho tiempo recordarán
la experiencia de aquella mano generosa.
- Por último miró el
comino y dijo:
- "Tú hueles menos
que las otras dos. De tus otras dos compañeras
son las hojas lo que se utiliza, pero sin
embargo en ti son los frutos. Unos frutos
que han de ser molidos para que todo tu sabor
se extienda mejor por la comida. A ti no se te ve,
desapareces pero dejas tu sabor. Eres igual
que la fé, para que esta aparezca
es necesario que la gente sea molida. La
fe no se ve, pero sin ella la vida es monótona,
tú pequeño comino das sabor y evitas
que la comida sea monótona. La fe me bendice
al saber que Dios está conmigo, que va a
premiar y castigar y fe en que diezmandote estoy
asegurando mi provisión.
- Mientras pensaba en todo
esto vió un tumulto de gente, se acercó,
vió a fariseos amigos suyos que con
cara seria estaban oyendo a un hombre que les decía:
"!Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas!
porque diezmais la menta y el eneldo y el comino,
y dejais lo más importante de la ley: la
justicia, la misericorida y la fe..."
Al oir esto algo se movió
dentro de José, y en lo más profundo
de su corazón dedicidó continuar oyendo
y siguiendo a este predicador.
Con el tiempo se hizo un fiel seguidor
de Jesús, y ya nadie le volvió
a llamar José el fariseo, sino que le comenzaron
a apellidar con el nombre de la ciudad en que nació,
todo el mundo lo conoció por José
de Arimatea.
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